Erodivagaciones
Mi Ex
Ese primer empuje fue desquiciante, casi instantáneamente mi cuerpo reacciono y una intensa descarga de humedad hizo más rico todas las siguientes arremetidas que sin compasión ni miramientos Leo en mi descargaba, en plena faena me follaba como a su hembra. Toda era en ese momento lujuria y placer, morbo y excitación. Mis bragas de lado, mis tetas por fuera de mi vestido.
Era un semental qué con toda su fuerza me estaba tomando, así lo había yo imaginado tantas veces y ahora por fin me estaba haciendo suya. Sin embargo, nunca, ni en mis pensamientos más lujuriosos, ni en mis fantasías más pervertidas (o tal vez solo en ellas) había yo imaginado lo que en seguida paso y para lo que no estaba yo preparada, como si no hubiera sido suficiente que, en plena fiesta, me subiera a una de las recamaras de la casa, y en la mismísima cama de mi ex me estaba cogiendo su mejor amigo, Leo. Todo era de un morbo qué me tenía al borde.
Así de caliente y excitada estaba, que sentí que me pronto ya me vendría, mis gemidos, aunque ahogados, así como mis contracciones se lo hicieron saber, no tuve que avisarle. Leo entonces, con las palabras más soeces y más atrevidas, me provocó, me incito a venirme tan exquisitamente. Estaba yo literalmente escurriendo, mi cuerpo convulsionándose, era un placer que no sentía desde hacía tantos meses (sí bien es cierto que cada día me masturbaba más rico) esto solo era comparable para mí, a los mejores momentos cuando mi ex me cogía tan delicioso, él me la seguía empujando, ya no con tanta fuerza, sino más bien a manera de seguirme provocando y vaya q lo seguía, además sus manos frotándome los pezones, complementaban todo el placer que estaba sintiendo.
Y todo cambio en un segundo.
Me quede helada.
Por un momento me paralice.
Si bien la habitación estaba en penumbra, había más que suficiente luz para distinguirlo y cuando se levantó de aquel sillón qué estaba en el rincón, mi ex quedo iluminado por la luz que entraba por la ventana, misma que me iluminaba a mí.
- Luces igual de bella y excitante qué antes.
Eso fue lo primero que dijo y casi lo único. Mil pensamientos cruzaron por mente en ese momento. Cuando reaccioné y quise cubrirme mis tetas, Leo, que todavía estaba dentro de mí y que incluso, lo sentía aún más duro, al menos así lo percibía yo, me sujeto firmemente por un momento, enseguida mi ex ya estaba también tomándome de las caderas y al quedar entre ambos ya no pude zafarme. Creo sinceramente, que ni lo intente mucho. Enseguida mi ex me comía mis tetas con unas ansias, con ese deseo que siempre mostro por mí y que ahora nuevamente me lo demostraba, sí que sabía mamarme las tetas, en segundos me tenían gimiendo ambos. Mi ex siempre fue un excelente Amante, un semental tan delicioso.
Nos habíamos separado cuando me enteré qué me había vuelto a ser infiel por segunda ocasión. Llegue casi a odiarle, sobre todo porque había sido un excelente papá y a mí me había tratado muy bien, era cariño y muy amoroso. Yo añoraba tanto esas interminables noches en que me hacia el amor con una pasión y deseo arrolladores.
Desde que nos hicimos novios y conocí a Leo (el mejor amigo de él), sentí yo le guste, incluso mi ex me lo llego a decir, pero siempre fue muy respetuoso. Cuando supo que nos habíamos separado, me comenzó a mandar mensajes, y conforme pasaron las semanas y meses, en varias ocasiones salimos a comer o a tomar un café, eran muy claras sus intenciones y aunque sentí solo estaba dando tiempo, me coqueteaba abiertamente y yo le aceptaba todo, un poco por desquite, lo acepto, pero también otro poco, porque a mí también me gustaba y hasta me atraía. Y eso fue así desde un inicio, no obstante, yo nunca dije ni mostré nada a ninguno de los dos.
Leo me convenció de ir a su cumple. Luego me aviso que mi ex se había ofrecido a festejarle su cumple en su casa, y que no se había podido negar. Yo le dije que entonces no iba, no aguantaría, no estaba aún preparada para ver a mi ex con otra, me dijo que no, que no tenía pareja, no muy convencida, pero acepte.
Sin embargo, me desconcertó al saber que su cumple lo festejaría en casa de mi ex, pues eso para mí era limitante y tenía mis reservas de como pasaríamos ese momento, además que supe no pasaría nada ese día. Cuan equivocada estaba.
Mi ex, nos recibió muy amablemente. Él atento, yo indiferente. Leo desde que paso por mí, desde su saludo fue coqueto y atrevido, bailando me dio unos buenos roces y hasta se froto en ciertos momentos.
Era mucho morbo y como venganza muy excitante que en su propia casa otro hombre me estuviera tratando así. Notaba como de forma insistente mi ex, me volteaba a ver, Leo no sé sí se daba cuenta o no, pero que manoseadas tan ricas me estaba dando y yo disfrutando cada vez más excitada al imaginar lo que mi ex estaba sintiendo al verme con su propio amigo.
En ese lujurioso juego de dejarme cachondear tan morbosamente disfrutando a Leo y “vengarme” de mi ex, no me di cuenta lo caliente y excitada que ya me sentía. Tan así, que cuando saliendo del baño, al que me acompaño, Leo me jalo y llevo a la recamara, no puse mayor resistencia, y me deje llevar. Y me pareció algo totalmente perverso, tan libidinoso que escogiera la recamará de él y me cogiera en la cama de mi ex.
Ahora mientras mi ex chupaba tan deliciosamente mis pezones, al tiempo que sus dedos frotaban mi clítoris y su boca en mi cuello me hacía erizarme; Leo que entre salvaje y lujurioso me seguía penetrando al ritmo que deseaba y me hacía gemir, mojarme. Luego, sus dientes alevosamente hundieron, tan deliciosamente en mi espalda, un raro placer que iba entre un intenso dolor y en libidinoso placer, que además se intensificaba cuando con su barba se frotaba en toda mi espalda alternando a placer, besarme o chuparme…
Las manos de uno u otro, en mis caderas, buscando llegar a mis nalgas o piernas, las sentí incluso “tropezarse” entre ellas al recorrerme.
Sentí también a mi ex apodarse de mi cuello. Me besaba, me lamía. Y cuando me empezó a chupar de esa forma, sabía me dejaría marcada. No pocas veces mis tetas marco de forma sanguinaria, me sorprendía que actos como ese me produjeran sentimientos y deseos tan intensos, por ejemplo, me hacía sentir más suya, su hembra me decía. Incluso en esas veces me llego a decir mientras marcaba mi cuello: “Eres mi puta, cuando vean estas marcas, sabrán que tienes dueño, un dueño lujurioso que te marco mientras te cogía. En ese momento, me penetraba tan duro, tan fuerte. Yo gemía y gritaba del dolor de su boca y del placer de sentir a mi macho, tomándome de esa forma. Cuando yo notaba que alguien veía mis “chupetones” en el cuello, era una combinación de vergüenza y un mórbido placer al recordar sus palabras y como fui poseída en esos momentos. Sentí y supe que me estaba marcando, en nuestro lenguaje, me estaba diciendo que, a pesar de estarme compartiendo con su amigo, yo era suya, más aún, yo me sentí suya total y plenamente.
Dentro de esa vorágine de sentimientos y deseos, ahora yo tenía una claridad que me permitió entregarme absolutamente a todo lo que siguió. En un acto que yo sentí de comprobación de mi entrega, me tomo de mi cabeza y me condujo hacia su virilidad mientras se sentaba al borde de la cama. Leo me siguió en el movimiento sin salirse de mí. Me siguió disfrutando, insaciable me siguió cogiendo…
¿Yo?
Yo adore el falo de mi ex… y sé lo hice sentir con cada caricia que le prodigue, cuando hambrienta trague, chupe, lamí… o cuando simplemente deje que mi boca y garganta recibieran los suaves pero intensos y profundos embates de su dura verga…
Ahora entendía…
O tal vez, apenas empezaba a entender…
Ahora no me conflictuaba…
Solo gozaba, como ellos me estaban gozando a mi…
Ahora disfrutaba…
Tan pervertida y deliciosamente…
Ahora se jactaban…
Si esos dos cabrones, lo lograron y tres disfrutábamos…
Ahora Leo me follaba…
Y yo lo disfrutaba, como una hembra en brama él de mí, se saciaba…
Ahora mi ex me tomaba…
Una vez más, me hizo suya y yo sabía le pertenecía, fuese como fuera así siempre sería…
Ahora no había prisa…
Sin importarnos, en ese cuarto, el resto de la noche y muchas otras, los tres nos fusionamos…
Ahora mi ex…
Siguió siendo mi ex…
Y con Leo una historia entre los 3 escribimos…
Mi Ex
**Sinopsis:**
En medio de una fiesta en la casa de su ex, una mujer sucumbe a la tentación y se entrega apasionadamente a Leo, el mejor amigo de su expareja. Lo que comienza como un encuentro clandestino en la habitación del ex, se convierte en una experiencia intensa y desbordante de placer, morbo y reencuentro inesperado. Mientras Leo la posee con pasión desenfrenada, aparece su ex, testigo de la escena, quien no solo no interrumpe sino que se une al acto, generando una tríada ardiente de deseo, venganza y conexión emocional.
A través de una narrativa cargada de erotismo y sensualidad, se develan los deseos ocultos, las fantasías prohibidas y la complejidad emocional de una relación truncada por la infidelidad, pero reavivada por la lujuria. La protagonista revive con ambos hombres momentos intensos de placer físico y emocional, donde los límites entre el amor, el sexo, la posesión y la reconciliación se entrelazan sin reparos.
La historia concluye con una aceptación plena de sus deseos, sin culpas ni remordimientos, en un triángulo amoroso que trasciende lo convencional y da inicio a una nueva etapa compartida entre tres.